lunes, 10 de diciembre de 2012

Más y más playa

No es por seguir dando envidia pero este finde, también estuve en la playa. En esta ocasión fue como a mi gusta, a la aventura. Después de cerrar la oficina un Viernes a las 9 de la noche, llegué a casa, agarré y llené la mochila y me lance a la estación de camiones (autobuses). No hay nada como viajar sin planes, sin horarios, sin prisas ni destinos. Sola sabía que quería irme de nuevo a la playa.

 A las doce de la noche del Viernes me monté en un autobus, y ocho horas después, tras varios autobuses, combys (furgonetas colectivas) llegué a playa paraíso. Y es que cómo su propio nombre indica, estuve en el paraíso. Ha sido una de las playas que más me han gustado y te preguntarás ¿por qué?

Kilómetros y kilómetros de playa virgen, rodeado de jungla, manglares, una laguna de agua dulce con salida al mar, gente autóctona a la que a veces me costaba entender, pescado fresco, sol, una acogedora cabaña, un buen libro y unas cervezas divisando la puesta de sol en el pacífico. Creo que he respondido con bastantes y cortos argumentos la respuesta del por qué es de las mejores playas que he visto.

Eso sí, llegué el sábado y me marché el domingo porque el Lunes (hoy) era día de trabajar, de cerrar todos los temas pendientes antes de regresar a casa por Navidad, de recargar energía para hacer frente al frio invierno europeo y es que como ya dije el otro día, es un lujo el poder estar a 30 grados en la playa en el mes de Diciembre.

Os dejo con las fotos de rigor:


















miércoles, 5 de diciembre de 2012

Finde de tortugas

Creo que este va a ser uno de los post que más envidia va a causar. Y es que el poder ir unos días a la playa en el mes de Diciembre es un lujo, y no sólo eso, el motivo por el que fuimos a la playa.

Después de una dura semana de reuniones y trabajando 25 horas al día, nos escapamos Marcos, David, Guilermo, Daphne, Julius, yo y otro acompañantes a disfrutar un fin de semana en el campamento tortuguero de Playa Ventura.

El plan fue el siguiente:

  • Patrullar por playa virgen durante la noche en busca de tortugas golfinas y laud (pueden medir hasta 2 metros) que acuden a la playa a desovar. El objetivo es poder recoger los huevos depositados y llevarlos a un vivero para evitar que estos puedan ser robados por traficantes de huevos, perros, cangrejos, etc...
  • Además de salvar los huevos, una vez eclosionan hay que ayudar a las tortugas a llegar al mar.
  • Disfrutar del sol y de la playa durante el día.
Como datos curiosos:
  • Las tortugas vuelven a desovar a la misma playa donde nacieron.
  • Solo una de cada 1000 llega al estado adulto.
Siempre estuvimos acompañados de gente local de la comunidad muy comprometida con la conservación.

La primera de las dos noches, no tuvimos la suerte de ver tortugas, eso sí, caminar caminamos un chingo y luego nos dormimos alrededor de una fogata en la playa. El segundo día, tuvimos un poco más de fortuna, caminando por la playa nos encontramos hasta cuatro nidos naturales donde ayudamos a las tortuguitas a llegar al agua. Fue una experiencia muy tierna.

Como siempre, os dejo con las imagenes: